Ciudad de México. – A siete años de la llegada de Morena al gobierno federal, el sistema de salud mexicano atraviesa uno de los periodos más complejos y desgastantes para los pacientes, según advierten especialistas y organizaciones civiles. Estos siete años han sido particularmente complicados, especialmente en lo referente al abasto de medicamentos oncológicos y básicos, según la perspectiva de quienes acompañan a los usuarios del sistema público.
Alejandro Barbosa, presidente de Nariz Roja, una organización que apoya a pacientes con cáncer, señaló que la complejidad actual ha obligado a su organización a reinventarse y a involucrarse en la adquisición de medicamentos, algo que no era necesario hace siete años.
Éctor Jaime, secretario de la Comisión de Salud en la Cámara de Diputados, coincidió en que la actual gestión enfrenta una de las etapas más difíciles en décadas para el sistema sanitario del país. Nariz Roja ha sido vocal sobre el desabasto de fármacos, aclarando que su objetivo no es confrontar al gobierno, sino ser la voz de quienes necesitan atención digna y de calidad, comparándola con estándares internacionales.
La asociación ha tenido que aprender sobre proveedores y el mercado de medicamentos, incluso enfrentando situaciones de mercado negro. Barbosa contrastó la situación actual con la operación del Seguro Popular, donde el desabasto de medicamentos no era un problema significativo. Los recursos destinados a la compra de fármacos por parte de la organización han escalado drásticamente, pasando de medio millón de pesos en 2019 a 21 millones de pesos en dos años, reflejando la escasez de antibióticos, oncológicos e insumos.
Judith Méndez, investigadora del CIEP, apuntó que México invierte menos del 3% de su PIB en salud, cuando la recomendación mínima es del 6%. Además, 2023 registró un subejercicio del 6.6% del presupuesto de salud, mientras que 2024 ha visto el mayor gasto de bolsillo por hogar, aumentando un 8% respecto a 2018.
El número de personas sin afiliación a servicios de salud pública ha aumentado considerablemente. En 2018, alrededor del 85% de la población estaba afiliada al Seguro Popular; para 2024, solo el 40% de la población reconoce tener alguna afiliación, lo que se traduce en 47.73 millones de personas sin acceso a servicios de salud pública, frente a los 22.4 millones de 2018.
Respecto al Organismo Público Descentralizado IMSS-Bienestar, que sustituyó al Insabi, se menciona que su implementación ha sido rápida y poco planeada, careciendo de un anclaje financiero sólido. Esto genera incertidumbre institucional y afecta la continuidad de la atención, a pesar de que entidades como Jalisco atienden a pacientes de estados adheridos al esquema, como Nayarit, Michoacán y Colima.
