La llegada de Morena al poder en 2018 marca un cambio profundo, pero también ha evidenciado problemas de corrupción y alianzas con crimen organizado. En 2018, México emprendió un cambio político significativo con la llegada de Morena al gobierno federal y diversos cargos en administraciones locales. Este periodo, conocido como la Cuarta Transformación, prometió renovación y honestidad, pero en la práctica ha revelado una profunda problemática de corrupción, impunidad y alianzas con organizaciones criminales. La instauración de un modelo donde se han incrementado las concentraciones de poder ha debilitado las instituciones democráticas, afectando la división de poderes y la independencia de órganos autónomos. Además, la cercanía de ciertos actores políticos y sus vínculos con el crimen organizado han generado alarma social y cuestionamientos sobre la integridad del proceso democrático y la protección de las instituciones republicanas. La conmemoración de estos siete años invita a reflexionar sobre los retos pendientes para fortalecer el Estado de derecho y garantizar un gobierno transparente y responsable.
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