La mandataria mexicana mostró su entusiasmo por la organización del próximo torneo en el país, que será el primero en realizarse en tres sedes diferentes.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, fue recibida por Gianni Infantino, presidente de la FIFA, en un encuentro reciente donde recibió un obsequio que simboliza la expectativa por el Mundial de 2026. Entre los presentes, destacó una réplica gigante de una entrada en el primer asiento del Estadio Azteca, escenario que acogerá la ceremonia inaugural del torneo, programada para el 11 de junio de 2026. Este evento marcará una ocasión histórica, ya que México será anfitrión en su tercer Mundial, tras los celebrados en 1970 y 1986, sumando así una distinción única en la historia del fútbol internacional.
El encuentro entre Sheinbaum y el máximo dirigente del fútbol mundial sirvió para analizar los preparativos y el desarrollo del evento. La Ciudad de México, junto con Guadalajara y Monterrey, albergarán un total de 13 partidos, consolidando a México como uno de los pilares del torneo en Norteamérica. Según estimaciones de la Federación Mexicana de Fútbol, la organización del Mundial generará aproximadamente tres mil millones de dólares para el país, con una significativa participación del sector turístico.
Este evento no solo representa una oportunidad de crecimiento económico, sino también una ocasión para potenciar la imagen internacional de México. La planificación meticulosa y la colaboración entre las autoridades y la FIFA buscan garantizar un evento seguro y exitoso, que deje un impacto positivo a largo plazo en la nación. La expectativa por la llegada del mundial aumenta en todo el territorio, anticipando una celebración que unirá a comunidades y aficionados de todo el mundo en una muestra emblemática del deporte y la cultura mexicanas.
