La presidenta asegura que las acciones del gobierno se enmarcan en la soberanía nacional y que no hay una colaboración sin precedentes con la agencia estadounidense. La presidenta de México afirmó que no mantendrá debates abiertos con la Administración para el Control de Drogas (DEA) y reiteró que cualquier cooperación se realiza dentro de los límites de la soberanía del país. Según señaló, los agentes estadounidenses actúan tras obtener permisos oficiales a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores y siguiendo la legislación nacional de Seguridad Nacional. La mandataria explicó que, en algunos casos, la información se comparte mediante el Sistema Nacional de Inteligencia, siempre respetando las normativas y la autoridad mexicana. En respuesta a una pregunta sobre la magnitud de la colaboración con la DEA, Sheinbaum fue clara: "No". Además, afirmó que el canciller Juan Ramón de la Fuente dialogó con el embajador de Estados Unidos en México, Ronald D. Johnson, para solicitar que la información compartida entre ambos países esté enmarcada en los acuerdos de seguridad existentes, a lo que el diplomático estadounidense habría dado su consentimiento. Estas declaraciones se producen en medio del anuncio de la DEA sobre un nuevo proyecto llamado “Portero”, diseñado para fortalecer la cooperación internacional en la lucha contra los cárteles de droga. La postura oficial mexicana refleja una postura controlada sobre la colaboración con actores extranjeros en temas de seguridad.
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