La posible segunda revisión en 2026 busca mantener el poder adquisitivo, aunque expertos advierten sobre límites en la sostenibilidad sin mejoras en productividad. El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum analiza la posibilidad de implementar un nuevo incremento en el salario mínimo para 2026, mencionando que podría ser similar al aumento del 12% aplicado en 2025. Esta medida continúa en línea con la estrategia del lopezobradorismo de recuperar el poder adquisitivo del ingreso mínimo, el cual experimentó un crecimiento real acumulado del 111% entre 2018 y 2024. Sin embargo, expertos económicos advierten que, sin acciones paralelas para mejorar la productividad, estos aumentos podrían empezar a generar presiones inflacionarias y afectar la estabilidad del empleo. Especialistas como Paulina Anciola, subdirectora de Estudios Económicos de Banamex, proyectan que el próximo aumento rondará el 11%, y señalan que, si bien estas políticas ayudaron a reducir desigualdades, ya empiezan a mostrar sus límites. La falta de inversión en infraestructura, tecnología y capacitación dificulta una sustentabilidad a largo plazo en estas políticas de incremento salarial, lo que puede trasladarse al aumento en los precios de bienes y servicios, afectando especialmente a sectores intensivos en mano de obra como la alimentación y el comercio. Por otro lado, organizaciones sociales proponen aplicar aumentos diferenciados, sobre todo en la frontera norte, donde el salario mínimo actual alcanza los 12,596 pesos mensuales, alegando que esta región presenta un costo de vida sobrevalorado y que los ajustes deberían ser más estratégicos. La decisión definitiva sobre el próximo salario mínimo será tomada en diciembre por la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, que deberá balancear la recuperación del ingreso con la necesidad de políticas que abonen a un crecimiento económico estable y justo. Este escenario refleja la importancia de acompañar los incrementos salariales con reformas en p
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