La presidenta de México denuncia una posible interferencia extranjera en el control del aeropuerto y anuncia reuniones con aerolíneas y autoridades estadounidenses. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, manifestó su rechazo ante la decisión de restringir nuevos vuelos desde el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), señalando que la medida podría tener motivaciones políticas o comerciales externas. Enfatizó que la autoridad mexicana consultarará directamente a las autoridades de Estados Unidos para esclarecer los motivos detrás de la suspensión, solicitando una reunión con el secretario de Transporte y el secretario de Estado de EE.UU. La mandataria evitó que el país sea objeto de presiones, asegurando que México actúa con soberanía y que no permitirá que intereses externos lo manipulen, reafirmando que "México no es piñata de nadie". Además, adelantó que el próximo viernes sostendrá diálogos con las principales aerolíneas nacionales para evaluar la situación y buscar soluciones que refuercen la autonomía del mercado aéreo mexicano. La decisión se enmarca en un contexto de tensiones relacionadas con la regulación y protección de la industria aérea nacional ante presuntas intervenciones extranjeras.
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