La Cámara Alta busca acelerar la aprobación de la reforma tras conflictos con protestantes y el incumplimiento de acuerdos previos.
En medio de la que sería una votación express, el Senado de la República analiza el establecimiento de una sede alterna para debatir la reforma a la Ley de Aguas Nacionales. La iniciativa, que cuenta con la aprobación de la Cámara de Diputados, busca cumplir con los plazos establecidos en el primer periodo ordinario del segundo año legislativo, sin embargo, enfrenta obstáculos derivados de protestas sociales.
Las manifestaciones encabezadas por organizaciones campesinas y transportistas han manifestado su rechazo a los cambios propuestos, acusando al gobierno de incumplir acuerdos previos y de traicionar la confianza de los diferentes sectores. Algunos líderes llaman a preparar bloqueos carreteros y cierres en puntos estratégicos del país, alertando acerca de posibles desabastos en combustibles y alimentos si no se detiene el proceso legislativo.
Para garantizar la continuidad del proceso, en caso de bloqueos totales, los legisladores están considerados para trasladarse en autobús a una sede alternativa, programada en Campo Marte, desde las 7:00 a.m. La estrategia busca evitar retrasos y mantener el ritmo acelerado que la reforma requiere, en medio de un escenario de tensión social y política.
Este movimiento legislativo evidencia la creciente presión social contra cambios en la gestión del recurso hídrico, un tema estratégico y sensible en varias regiones del país, especialmente en estados con alta dependencia agrícola. La decisión por un lugar alterno también refleja el interés del Congreso en mantener la agenda legislativa sin interrupciones, pese a la movilización social.
