Chihuahua, Chihuahua. – Identificar un consumo problemático de alcohol puede ser un desafío, especialmente en una sociedad donde su ingesta está normalizada. Expertos señalan cinco señales clave que podrían indicar la necesidad de reevaluar la relación con esta sustancia.
La logística diaria en torno a la bebida, como la planificación de cuándo y cuánto consumir, o la dependencia del alcohol para socializar o suavizar el estrés, son indicadores sutiles. Hannah Snyder, psiquiatra especializada en adicciones, menciona que este “ruido mental” es una señal de alerta.
Charles Knowles, profesor de Cirugía en la Universidad Queen Mary de Londres, destaca que la dificultad para reconocer estas señales se agrava por la omnipresencia del alcohol. Muchas personas pueden sentirse incómodas con su patrón de consumo, incluso si no cumplen los criterios clínicos de un trastorno por consumo de alcohol.
La tendencia a intentar reducir el consumo sin éxito es otra advertencia. Stephen Holt, director de la Clínica de Recuperación de Adicciones de la Facultad de Medicina de Yale, alude al cuestionario CAGE, donde una pregunta clave es si se ha intentado limitar la ingesta sin lograrlo. El “enero seco” se presenta como un experimento socialmente aceptable para evaluar la dependencia.
Perder la noción de la cantidad de alcohol consumida es común. Las guías alimentarias recomiendan límites específicos, pero el consumo puede aumentar gradualmente sin notarlo, especialmente durante actividades sociales. Llevar un registro detallado puede ser revelador.
La dependencia del alcohol para afrontar eventos o relajarse es también un foco rojo. Knowles describe a estas personas como dependientes de una “muleta” para la vida cotidiana. Reflexionar sobre la razón específica para buscar una copa y explorar alternativas como la meditación o el ejercicio es fundamental.
Sentirse culpable o a la defensiva cuando se aborda el tema del consumo de alcohol son señales evidentes. La irritabilidad ante comentarios sobre el comportamiento relacionado con la bebida amerita atención. Hablar con amigos en recuperación, médicos o terapeutas puede ser un primer paso.
Existen diversas opciones de apoyo, desde grupos como Alcohólicos Anónimos, Phoenix, Smart Recovery, hasta Refuge Recovery, que atienden diferentes enfoques y necesidades, ofreciendo un camino hacia la sobriedad y el bienestar.
