El organismo fiscal mexicano revisa los depósitos entre particulares para evitar evasión y sanciones, exigiendo documentación y declaración adecuada.
El Servicio de Administración Tributaria (SAT) reforzó su supervisión sobre las transferencias de dinero entre familiares y amigos, particularmente en casos que superan los 600 mil pesos anualmente. La autoridad fiscal advierte que, aunque estos movimientos financieros pueden parecer simples gestos de ayuda, si no se formalizan con documentación respaldatoria y se declaran ante el SAT, podrían interpretarse como ingresos no reportados o evasión fiscal. La falta de comprobantes, como contratos o recibos, puede derivar en multas que superan los 35 mil pesos y sanciones que alcanzan hasta el 75% del monto depositado. La normativa también implica que, en el caso de aportaciones de empresas, se debe presentar el formato 86-A en los primeros 15 días hábiles, regularizando así estas operaciones. Con estas medidas, las autoridades fiscales buscan evitar que los movimientos de dinero sirvan para ocultar ingresos ilícitos o lavar dinero, fomentando prácticas transparentes en las transacciones familiares o entre particulares. Es recomendable que quienes realicen estos depósitos con frecuencia mantengan constancias y declaren formalmente dichas operaciones para evitar complicaciones legales en el futuro.
