Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, expertos destacan la necesidad de reducir el estigma y mejorar el acceso a servicios en el país. El 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha que busca promover la comprensión y prioridad de una problemática que afecta a millones en México. La salud mental va más allá de la ausencia de trastornos; implica un estado de bienestar que permite desarrollar capacidades, sobrellevar el estrés y mantener relaciones sociales saludables. El panorama en México revela que más de la mitad de la población, aproximadamente, enfrenta algún trastorno mental a lo largo de su vida, siendo la ansiedad y la depresión las condiciones más frecuentes. Sin embargo, existe una alarmante brecha en la atención: solo una tercera parte recibe tratamiento adecuado, a pesar del impacto que esto tiene en el bienestar individual y en la productividad social y económica del país. En 2022, se registraron más de 8,200 suicidios, cifra que refleja la gravedad del problema y el urgente imperativo de fortalecer políticas de salud mental comunitaria, con presupuestos adecuados y mayor capacitación de profesionales en el área. Este escenario también tiene implicaciones organizacionales dentro de empresas y instituciones, donde la baja salud mental genera mayor ausentismo, menor rendimiento y un clima laboral tóxico, incrementando los costos económicos y afectando la productividad. La visibilidad y el diálogo abierto sobre la salud mental son fundamentales para eliminar el estigma, posibilitar denuncias y promover acciones preventivas. No obstante, para avanzar es imprescindible que las políticas públicas se fortalezcan y los entornos sociales sean más protectores. La empatía y la búsqueda de ayuda profesional son pasos clave para quienes enfrentan dificultades, una responsabilidad que involucra a toda la sociedad en la construcción de un México más saludable mentalmente.
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