Expertos destacan que la mayoría de los trastornos mentales en adultos inician antes de los 24 años y el impacto de la pandemia agrava la problemática. El 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha que busca promover la conciencia sobre la importancia del bienestar emocional y psicológico a nivel global. Desde su instauración en 1992 por la Federación Mundial para la Salud Mental, con respaldo de la Organización Mundial de la Salud, esta jornada pone el foco en eliminar estigmas, facilitar el acceso a tratamientos adecuados y visibilizar los problemas relacionados con la salud mental. En el caso de la población joven, estudios recientes indican que aproximadamente el 75 por ciento de los trastornos mentales que afectan a las personas en su vida comienzan antes de los 24 años. La adolescencia y la juventud son etapas particularmente sensibles, donde experiencias difíciles y cambios sociales pueden afectar el desarrollo cognitivo, emocional y conductual. La pandemia de COVID-19 agravó esta situación, ya que el confinamiento y la interrupción en actividades escolares y sociales generaron un incremento en sentimientos de soledad, ansiedad y dificultades para manejar redes sociales, afectando la salud mental de muchos jóvenes. Las condiciones más frecuentes en esta población incluyen ansiedad, depresión mayor, fobias y trastorno de estrés postraumático. Además, el consumo de sustancias y conductas de riesgo, como el alcohol y el cannabis, están vinculados a un bajo rendimiento académico y a problemas de salud adicionales. Pese a que existen tratamientos efectivos disponibles, se estima que siete de cada diez universitarios con trastornos no reciben atención especializada, lo que resalta la necesidad de fortalecer los programas de detección temprana, prevención y apoyo psicosocial en este grupo. Implementar estrategias que promuevan la resiliencia desde los primeros años de vida, así como promover espacios de diálogo y atención especializada,
