Con la llegada del frío, es vital revisar los calentadores de gas para prevenir fugas y intoxicaciones, identificando signos de funcionamiento peligroso.
La temporada de bajas temperaturas impulsa el uso de sistemas de calefacción en los hogares, siendo los calentadores de gas una opción común para mantener el confort. Sin embargo, su correcto funcionamiento es fundamental para garantizar la seguridad y evitar riesgos graves, como fugas de gas o intoxicación por monóxido de carbono, un gas inodoro y mortal.
Es importante estar atentos a ciertas señales que pueden indicar un funcionamiento defectuoso. Una de las principales es que la llama del calentador no sea de color azul intenso; si aparece amarilla o naranja, esto puede señalar una combustión incompleta. Además, la presencia de hollín, olor a gas o quemado, fugas de agua cerca del equipo, o que el calefactor se apague de manera constante, son indicios de posibles fallas técnicas. Estas condiciones aumentan el riesgo de emisiones peligrosas o daños estructurales.
Asimismo, el monóxido de carbono, conocido como el “asesino silencioso”, no tiene olor ni color, por lo que la mejor recomendación es la instalación de detectores y garantizar el mantenimiento regular de los aparatos. La exposición a este gas puede ocasionar síntomas como dolor de cabeza, náuseas, mareo y confusión, que requieren atención médica urgente.
Dada la importancia de prevenir accidentes, especialistas sugieren realizar revisiones periódicas y asegurarse de que los equipos tengan buena ventilación para evitar acumulaciones peligrosas y mantener un ambiente seguro frente a las bajas temperaturas.
