La secretaria de educación del estado analiza los daños, avances y estrategias para recuperar el aprendizaje y mejorar el mercado laboral.
La pandemia de COVID-19 dejó una huella profunda en el sistema educativo de Querétaro y del país, evidenciando pérdidas significativas en el aprendizaje de estudiantes de niveles básicos y media superior. Aunque las escuelas físicas permanecen, los daños en conocimientos fundamentales, como la lectoescritura y las habilidades matemáticas, representan un reto para las nuevas generaciones.
Para afrontar esta realidad, las autoridades educativas diseñaron estrategias específicas, como las “Rutas de Aprendizaje”, que consisten en evaluaciones diagnósticas para identificar los conocimientos esenciales y dar seguimiento a los estudiantes durante su proceso de recuperación. Estos esfuerzos buscan garantizar que, incluso tras la desaceleración académica, los alumnos puedan ingresar al mercado laboral con habilidades relevantes, destacando la importancia de competencias blandas y habilidades tecnológicas.
El desafío no solo involucra la recuperación académica, sino también el impacto en el mercado laboral. La creación de microcredenciales, que permiten a los estudiantes reunir certificaciones específicas en diferentes áreas, promete ofrecer una mayor flexibilidad y especialización para satisfacer las demandas del sector productivo. Además, en Querétaro, las cifras educativas promedio superan la media nacional, con cerca de 620 mil estudiantes y 67 mil trabajadores del sector, lo que sitúa a la entidad como una de las regiones con un sistema de educación estable y en proceso de fortalecimiento a pesar de las dificultades recientes.
Es clave entender que estos esfuerzos no solo buscan recuperar los conocimientos perdidos, sino también preparar a las generaciones futuras para un entorno laboral cada vez más competitivo y tecnológico, en un contexto global que exige adaptación y desarrollo continuo.
