La mandataria enfrentará temas clave como la revisión del T-MEC, seguridad fronteriza y fisuras internas en Morena en medio de un panorama complejo hacia 2027. Al cumplirse un año del inicio del mandato de Claudia Sheinbaum como presidenta de México, su segundo año de gestión se presenta lleno de desafíos que podrían influir en el rumbo de su administración y del partido en las próximas elecciones. La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) será un proceso crucial, en el que Sheinbaum deberá demostrar liderazgo en negociaciones que implican aspectos económicos, laborales y ambientales, en un contexto de mayor coordinación con sectores productivos y la comunidad internacional. En materia de seguridad, la frontera norte continúa siendo un punto crítico. La cooperación bilateral con Estados Unidos ha sido intensificada mediante la deportación de narcotraficantes de alto perfil y el establecimiento de medidas conjuntas contra organizaciones criminales y flujos ilícitos. Sin embargo, la presión estadounidense por mayores controles y acciones contra el crimen organizado obliga a la administración a equilibrar la colaboración con la soberanía nacional, sin perder su autonomía. Internamente, Morena enfrenta fisuras que ponen a prueba su unidad, con actores políticos que desafían decisiones internas, como el proceso de selección de candidatos y la imposición de candados anti-nepotismo. Las disputas en estados como Zacatecas, San Luis Potosí y Michoacán evidencian tensiones que podrían afectar la cohesión del partido en los próximos comicios. Asimismo, Sheinbaum deberá lidiar con variados señalamientos de corrupción y vínculos criminales ligados a figuras de Morena, lo que puede afectar la percepción pública y la estabilidad interna del partido. La gestión de estos casos será clave para mantener la credibilidad y reforzar la imagen de lucha contra la impunidad, fundamental en su discurso político. Este escenario complejo requiere que la mandataria a
