Un operativo coordinado elimina cultivos sin permisos en terrenos forestales, fortaleciendo esfuerzos para proteger ecosistemas y combatir la ilegalidad. En un movimiento sin precedentes, autoridades mexicanas llevaron a cabo la recuperación de más de 6,200 plantas de aguacate sembradas sin autorización en áreas forestales de Michoacán. La acción se realizó en coordinación con ejidatarios locales, fuerzas de seguridad, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y las autoridades municipales, en cumplimiento de una resolución administrativa emitida a mediados de 2025. La normativa estableció la obligación de retirar cultivos ilegales, cancelar las captaciones de agua y reforestar la zona con especies nativas como pino y oocarpa para restaurar el equilibrio ecológico. Este operativo marca un hito en las políticas de conservación y regulación del uso del suelo en las regiones productoras de aguacate, donde la expansión sin control ha contribuido a la deforestación, degradación del suelo y conflictos con grupos criminales que controlan gran parte de la producción. La legalidad y sostenibilidad del negocio del aguacate en México enfrentan desafíos profundos, dada la vinculación histórica con organizaciones criminales que utilizan la violencia para dominar territorios y cadenas de valor, afectando la biodiversidad y recursos hídricos en la zona.
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