A 11 meses del gobierno de Claudia Sheinbaum, se observan avances en coordinación y combate al crimen organizado, con mayor colaboración internacional y cambios en las estrategias de seguridad.
Tras casi un año en funciones, el gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum ha instaurado un enfoque de seguridad que combina elementos de la administración anterior y nuevas tácticas adaptadas a la coyuntura actual. La estrategia prioriza una mayor coordinación interinstitucional entre distintas fuerzas de seguridad, incluyendo la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Secretaría de la Defensa Nacional, la Marina y la Guardia Nacional, permitiendo una respuesta más diversificada y enfocada en las particularidades regionales del país. Esta colaboración ha reflejado en resultados concretos, como mayores decomisos de drogas y la extradición de líderes del narcotráfico, acciones que también evidencian una estrecha colaboración con Estados Unidos ante las amenazas del crimen organizado transnacional. Sin embargo, pese a avances en la reducción de ciertos delitos, existen dudas respecto a la exactitud de las cifras oficiales, especialmente en delitos no denunciados y en la percepción pública de la peligrosidad. Además, la presencia y actuación de la Fiscalía General de la República enfrenta cuestionamientos sobre el seguimiento legal de las detenciones y las posibles inconsistencias en la judicialización. Desde una perspectiva más amplia, estos cambios en la política de seguridad reflejan no solo una estrategia de combate al crimen, sino también una evidente influencia de las políticas y presiones del gobierno estadounidense en la materia, en un contexto donde la cooperación internacional se ha intensificado en los últimos meses.
