Nuevas políticas del IMSS impactan las ganancias de los trabajadores digitales, quienes enfrentan mayores cargas y menos dinero en efectivo.
La implementación de una reciente modificación en las reglas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha generado un impacto económico directo en los repartidores que operan en plataformas digitales. La reforma ajusta las cuotas y la base salarial para la cotización, lo que significa que una mayor proporción de sus ingresos será retenida para cumplir con la seguridad social. Es así que el porcentaje de gastos operativos reconocidos para estos trabajadores disminuyó en varias categorías; por ejemplo, en el caso de repartidores no motorizados, pasó del 15 al 12%, y en los conductores, del 60 al 55%.
Este cambio, que busca ampliar la protección social, ha sido visto por los repartidores como un aumento en sus obligaciones y costos. Muchos enfrentan la realidad de que, aunque se les promete mayor seguridad, en la práctica sus ingresos netos se reducen, lo que afecta su economía familiar. Los operadores también reportan que, en algunos casos, el proceso de acceso a beneficios y seguros resulta complejo y poco efectivo, llevándolos a preferir pólizas privadas que consideran más ágiles y confiables.
A pesar de que las plataformas y agrupaciones como AlianzaIn México mantienen que hay avances en la coordinación con las autoridades para ajustar los procesos, reconocen que todavía falta información y un análisis profundo antes de formalizar la reforma. Para los trabajadores, el escenario actual refleja una preocupación constante por mantener un equilibrio entre la protección social y la supervivencia económica en un mercado laboral cada vez más regulado y demandante.
Desde los propios repartidores, la percepción es que los beneficios oficiales aún no traducen en una mejor calidad de vida, y que la carga adicional de impuestos y requisitos legales puede terminar erosionando sus ingresos en lugar de ofrecerles mayor seguridad y estabilidad laboral.
