La Fiscalía en México inicia una nueva etapa con nombramientos estratégicos y la búsqueda de un nuevo titular en medio de pendientes judiciales.
El proceso de reestructuración en la Fiscalía General de la República (FGR) ha comenzado formalmente tras la renuncia del fiscal Alejandro Gertz Manero, quien dejó vacante uno de los cargos más influyentes del aparato judicial mexicano. Para consolidar esta transición, las autoridades han designado a nuevos funcionarios con trayectoria en seguridad y justicia, en un movimiento que refleja una apuesta por renovaciones internas y continuidad en investigaciones clave. Entre los nombramientos destacados se encuentran César Oliveros Aparicio como jefe de la Fiscalía Especializada en Delincuencia Organizada y Héctor Elizalde Mora al mando de la Agencia de Investigación Criminal. Ambos colaboraron previamente con el subsecretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, señalando una línea de continuidad en la línea de mando. Sin embargo, la institución encara importantes casos pendientes, como la investigación a empresarios y exfuncionarios ligados al tráfico ilegal, y la lucha contra el huachicol fiscal. La selección del próximo fiscal general enfrenta múltiples posibilidades, con la aún interina Ernestina Godoy perfilada como una de las principales candidatas, en medio de un proceso transparente que incluirá recomendaciones del Senado. La salida de figuras relevantes como Zaldívar también allana el camino para que la actual fiscal de control asuma mayores responsabilidades en la consolidación del nuevo liderazgo de la fiscalía. Este cambio busca fortalecer la investigación y el combate al crimen organizado en momentos de desafíos crecientes para la justicia mexicana.
