Tras una caída en 2025, las remesas hacia México están destinadas a recuperar su tendencia ascendente en 2026. René Maldonado, especialista del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), señala que esta recuperación se debe a las crecientes necesidades financieras de las familias, superando otras consideraciones como comisiones y costos de envío.
Según Maldonado, la cantidad de dinero que los migrantes envían a sus hogares depende de estas necesidades indispensables, más que de las tasas de envío. Además, los migrantes tienden a enviar más dinero cuando el tipo de cambio es favorable e impacta positivamente la capacidad de compra de sus familias en México.
En marzo de este año, se registraron remesas por 5,394 millones de dólares, lo cual representa un crecimiento anual del 4.9%, el más alto en 16 meses. En el primer trimestre de 2026, se recibieron 14,457 millones de dólares, un aumento del 1.4% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Aunque en 2025 México experimentó una baja en la captación de remesas, el país sigue siendo el principal receptor de fondos en América Latina y el Caribe, con un 35.4% del total de remesas enviadas a la región. Esta resiliencia en las remesas es vista como un reflejo de la capacidad de los migrantes para apoyar a sus familias.
Lorena Márquez, subdirectora de Financiera para el Bienestar, advierte sobre los retos en digitalización que afectan la recepción de remesas. La falta de acceso a internet en diversas regiones del país impide que muchas personas cobren los recursos enviados. Finabien, que ofrece servicios para remesas, enfatiza la necesidad de un plan estratégico que mejore la conectividad y optimice el envío de fondos sin incurrir en costos elevados.
Con información de elceo.com

