El autoengaño representa un obstáculo significativo para el entendimiento profundo del conocimiento, tal como expuso Zenón de Citio, fundador de la filosofía estoica. Este concepto ha ganado atención recientemente, revitalizando la corriente estoica que aboga por vivir de acuerdo a la razón y distinguir entre la realidad y las ilusiones emocionales.
La premisa estoica implica que el sufrimiento proviene de la interpretación de los acontecimientos, más que de los hechos en sí. Autoengañarse distorsiona el juicio racional y, según los pensadores estoicos, impide el acceso a la sabiduría y la auto-disciplina. Al reconocer y confrontar nuestras ilusiones, se abre la puerta a una comprensión más clara de la verdad.
En la actualidad, el autoengaño es reconocido en la psicología como un mecanismo de defensa, una forma de protegernos del dolor y la incertidumbre. Profesionales del área sugieren varias estrategias para evitar caer en estas trampas mentales, como identificar prioridades significativas, distinguir entre reacciones emocionales y decisiones conscientes, y vivir el presente, sin obsesionarse con narrativas autoimpuestas.
Zenón de Citio, que nació en 334 a.C. en Chipre, se convirtió en un pilar del pensamiento filosófico tras enfrentar una crisis personal. Influenciado por figuras como Crates de Tebas y Estilpón de Mégara, fundó el estoicismo en un contexto de desorden social y moral. Su enseñanza enfatizaba que la verdadera felicidad reside en cómo enfrentamos las circunstancias de nuestra vida.
En un mundo que sigue lidiando con el caos y la incertidumbre, el legado de Zenón de Citio continúa ofreciendo valiosas lecciones sobre la búsqueda de la verdad y la resistencia ante el autoengaño. Adoptar su enfoque puede ser clave para mejorar nuestra calidad de vida y alcanzar una mayor sabiduría personal.
Con información de clarin.com

