La implementación del sistema de QR y GPS en transporte de gas LP avanza pese a retos técnicos, priorizando la seguridad tras el incidente mortal en el puente de la Concordia.
En respuesta a la trágica explosión en Iztapalapa que resultó en la pérdida de más de 30 vidas, las autoridades mexicanas establecieron nuevas regulaciones para el transporte de gas licuado de petróleo (LP). Estas medidas incluyen la obligatoriedad de colocar códigos QR con información reservada y sistemas de monitoreo por GPS en las unidades, con el objetivo de reforzar el control en la distribución del energético. Hasta el momento, aproximadamente una tercera parte del parque vehicular regulado, superior a 32 mil unidades, ha cumplido con estos requisitos, evidenciando avances significativos en la adaptación de las empresas gaseras.
Este proceso de implementación ha enfrentado diversos desafíos, particularmente relacionados con la disponibilidad de proveedores y ajustes técnicos en los códigos QR. Algunos códigos enviados contenían información incorrecta o se diseñaron sin considerar las diferencias en el tamaño de los vehículos, afectando especialmente a unidades pequeñas. En respuesta, las autoridades y las empresas han sostenido mesas de diálogo para ajustar los lineamientos y garantizar una entrada en vigor más realista y efectiva. La regulación establece un plazo de 20 días hábiles para que los permisionarios incorporen los sistemas; sin embargo, la complejidad técnica ha provocado una extensión en los plazos, con una expectativa de que todas las unidades cumplan a principios de 2026.
Este avance refleja el compromiso del sector por mejorar la seguridad pública ante riesgos asociados al transporte de gas LP, reforzando la prevención de accidentes potencialmente fatales y promoviendo una gestión más transparente de la distribución del combustible en el país.
