Un nuevo metaanálisis indica que consumir refrescos con frecuencia puede afectar la salud mental severamente.
El consumo habitual de refrescos azucarados se relaciona con un aumento del 39% en el riesgo de depresión. Un estudio reciente analizó más de 521,000 participantes y observó que quienes consumen estas bebidas presentan síntomas depresivos con mayor frecuencia.
Los científicos advierten que la neuroinflamación y el desequilibrio en la microbiota intestinal son factores clave. Estas bebidas afectan la química cerebral y pueden generar dependencia, afectando el estado de ánimo.
La relación entre refrescos y problemas de salud mental es alarmante, y los expertos sugieren políticas más estrictas para el consumo, similar a las regulaciones del tabaco, para combatir esta creciente crisis.

