La OCDE destaca que simplificar las regulaciones y promover la innovación son fundamentales para mantener el crecimiento en un escenario de fragilidad económica creciente.
En un contexto de signos de resiliencia económica global, pero con condiciones de fragilidad en aumento, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señala que las reformas regulatorias juegan un papel central para potenciar el dinamismo y la competitividad de los países. La institución advierte que, si bien las políticas macroeconómicas y la inversión en tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial, han contribuido a sostener la demanda, la persistente incertidumbre política y las crecientes barreras comerciales representan riesgos significativos para el crecimiento futuro.
El informe de la OCDE estima una desaceleración en el crecimiento del producto interno bruto mundial, con una disminución proyectada del 3.2% en 2025 al 2.9% en 2026, aunque se anticipa una ligera recuperación en 2027. Sin embargo, las proyecciones están sujetas a riesgos como aumentos abruptos en barreras comerciales o restricciones a exportaciones de recursos críticos, que podrían desacelerar aún más la economía global.
Se sugiere que las políticas que reduzcan trámites, simplifiquen regulaciones y faciliten el ingreso en sectores clave son esenciales para aumentar la competencia, promover la innovación y mejorar la productividad. En particular, las reformas regulatorias que fomenten la innovación tecnológica, optimicen el uso del talento y faciliten la creación de nuevas empresas, son vistas como instrumentos para fortalecer la economía y responder a shocks inesperados.
Un aspecto relevante es que la carga regulatoria excesiva ha distorsionado la asignación de recursos y aumentado los costos de operación para nuevas empresas, limitando su crecimiento y contribución al dinamismo económico. La evidencia señala que una revisión y racionalización del inventario regulatorio puede mejorar significativamente la eficiencia, permitiendo que las regulaciones apoyen los objetivos sociales sin obstaculizar el desarrollo económico.
La OCDE propone un plan de cinco puntos para abordar obstáculos regulatorios: fortalecer los marcos de gobernanza, impulsar mercados laborales y de productos, facilitar el acceso a vivienda mediante reducciones en barreras a la construcción, adaptar las regulaciones para potenciar beneficios de la digitalización y la inteligencia artificial, y garantizar una gestión energética eficiente. Para México, estas recomendaciones incluyen simplificar procesos regulatorios, fortalecer el marco fiscal y digitalizar trámites empresariales, fomentando así la competencia y la inversión.
A medida que las economías enfrentan este escenario de cambios, la revisión de la Ley Nacional para Eliminar Trámites Burocráticos, publicada en 2025, resulta relevante para evaluar su correcta alineación y potenciar su impacto en el impulso del crecimiento económico.
La importancia de estos ajustes regulatorios radica en que, con un entorno más flexible y eficiente, las naciones podrán afrontar mejor los desafíos del entorno global, incentivar la innovación y garantizar un crecimiento sustentable en los próximos años.
