Familias oaxaqueñas buscan reunirse con sus seres queridos en Estados Unidos, enfrentando obstáculos por las políticas migratorias y el tiempo de separación.
La historia de Honorina y su hijo Erick ilustra la difícil realidad que enfrentan muchas familias en Oaxaca que viven separadas por motivos migratorios. Hace 26 años, Honorina despidió a su hijo con la esperanza de un futuro mejor, sin imaginar que la distancia se convertiría en una espera interminable que aún busca su final. Erick, quien emigró con su esposa y dos hijos, ha logrado mejorar las condiciones de vida, pero mantiene la esperanza de reunirse con su familia en su tierra natal. La situación se ha visto agravada en los últimos años por las políticas migratorias más estrictas en Estados Unidos, que dificultan la obtención de visas para personas mayores, pese a que muchas de ellas solo buscan volver a ver a sus seres queridos. El programa Gozona Familiar en Oaxaca intenta facilitar estos reencuentros, aunque la lista de espera sigue creciendo. La historia de Honorina refleja la fuerte añoranza de cientos de familias que luchan por unir sus destinos y cerrar heridas abiertas por décadas de separación. La expansión de los programas y la flexibilización de procesos administrativos se vuelven urgentes para que estas relaciones humanas puedan restablecerse y cumplir con el anhelo de reencuentro y paz familiar.
