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Estudio revela que reducir el uso de redes sociales disminuye ansiedad y depresión en jóvenes

Un estudio reciente vincula la reducción del tiempo en redes sociales con una disminución notable en ansiedad, depresión e insomnio entre jóvenes, destacando los peligros de la "amnesia digital" por el uso excesivo de tecnología.

Por Redacción1 min de lectura
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CIUDAD DE MÉXICO, CDMX. – La salud mental de la población ha sido un tema de preocupación creciente, exacerbado por factores como la pandemia de COVID-19 y el uso intensivo de la tecnología. Un estudio reciente publicado en JAMA Network Open sugiere que una reducción en el tiempo dedicado a las redes sociales puede tener un impacto positivo significativo en el bienestar de los jóvenes.

La investigación, que involucró a 295 voluntarios de entre 18 y 24 años, demostró que al limitar el uso de redes sociales a 30 minutos diarios durante una semana, se experimentó una disminución del 16.1 por ciento en la ansiedad, 24.8 por ciento en la depresión y 14.5 por ciento en el insomnio.

Este hallazgo valida iniciativas previas como Reconnect Moving, fundada en 2023 por la University of Central Florida y el Rollins Collage, que busca crear espacios sociales de calidad para contrarrestar la soledad, la ansiedad y la depresión, promoviendo un estilo de vida con menor dependencia de las plataformas digitales.

Seán Killingsworth, fundador del movimiento, destaca que el problema no reside en la tecnología en sí, sino en su omnipresencia. El uso excesivo de dispositivos electrónicos, según la publicación Dialogues in Clinical Neuroscience, puede derivar en déficit de atención, afectar el rendimiento académico, dificultar tareas cotidianas que requieren esfuerzo mental, interferir con la inteligencia emocional y social, fomentar conductas adictivas, aumentar el aislamiento y perjudicar el desarrollo cerebral y el sueño.

A largo plazo, estos efectos pueden culminar en lo que se denomina “amnesia digital”, una condición donde la dependencia de la tecnología para almacenar información básica, como números telefónicos, recetas o itinerarios, atrofia la capacidad de la memoria. La pérdida de esta facultad, que nos ancla al presente y nos proyecta al futuro, se presenta como una “nueva pandemia” en la era digital.

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