La Institución podría reducir su tasa de interés en plena incertidumbre económica y presiones inflacionarias, siguiendo la tendencia de la Reserva Federal estadounidense.
El Banco de México enfrenta un escenario económico marcado por una relativa estabilidad en sus perspectivas y una tendencia hacia la flexibilización monetaria. Según las previsiones de consultores económicos, la institución apunta a reducir su tasa de interés en 25 puntos base durante su encuentro del 18 de diciembre, llevando la tasa referencial de 7.25% a 7.00%. Esta decisión refleja una cautela similar a la adoptada por la Reserva Federal de Estados Unidos, que también anunció recortes en sus tasas en paralelo. Sin embargo, persiste una alta vigilancia ante los riesgos de inflación, que podrían frenar una mayor reducción en los próximos meses, especialmente considerando la posible transferencia arancelaria y el aumento de impuestos sanitarios en enero.
Este ajuste en la política monetaria se produce en un contexto donde la economía mexicana ha mostrado señales de desaceleración, con un crecimiento estimado que podría cerrarse en cifras cercanas a cero en 2025. A la vez, la inflación continúa siendo un factor preocupante, al ubicarse en 3.80% en noviembre, superando las proyecciones iniciales. La inflación elevada y las incertidumbres globales colocan a Banxico en una posición debatible respecto al ritmo de sus recortes, con algunos economistas sugiriendo una pausa de cara a los primeros meses de 2026 antes de retomar una tendencia de abaratamiento del costo del dinero.
Por otra parte, los análisis muestran una posible estabilidad de la tasa en los primeros trimestres del próximo año, con algunos expertos anticipando una eventual disminución adicional en algunos meses del primer semestre. La atención de mercado estará en cómo evoluciona la inflación y las condiciones internacionales, que influirán en la dirección futura de la política monetaria del banco central.
Es importante destacar que el entorno de baja tasa en México se enmarca en una dinámica global donde los bancos centrales buscan equilibrar crecimiento y control de precios, sobre todo tras un período de aumento de tasas por parte de varias economías avanzadas. La maniobra del Banxico será clave para definir el ritmo de recuperación del país y su posicionamiento frente a las presiones inflacionarias internacionales.
