La Suprema Corte enfrenta una crisis de legitimidad tras decisiones cuestionadas y escándalos de gasto.
La nueva conformación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación enfrenta una desaprobación del 62.4% entre los ciudadanos. Desde su toma de protesta, las decisiones administrativas y el gasto en vehículos de lujo han sembrado la desconfianza.
Apenas el 37.6% aprueba su desempeño, un leve aumento respecto al mes previo, pero insuficiente para revertir una tendencia de rechazo. La percepción negativa incluye un 53.1% que considera su gestión como pésima.
El escándalo por la compra de costosas camionetas y togas ha intensificado el descontento, reflejando tensiones en una corte que había prometido cercanía y austeridad.

