El paquete económico 2026 estima una fuerte recaudación mediante impuestos al consumo y producción, consolidando fuentes clave para las finanzas públicas. El presupuesto fiscal para 2026 contempla una estrategia orientada a fortalecer la recaudación tributaria mediante impuestos al consumo y producción. La estimación muestra que el Impuesto al Valor Agregado (IVA) aportará cerca de 1.59 billones de pesos, posicionándose como la segunda fuente de ingreso más importante después del Impuesto Sobre la Renta (ISR). Paralelamente, el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) generará aproximadamente 761 mil millones de pesos, financiando rubros como combustibles, bebidas alcohólicas, refrescos y tabaco. Este incremento en la recaudación de IEPS responde también a medidas de salud pública, como el aumento en este gravamen para bebidas azucaradas y tabacos, con la finalidad de incentivar estilos de vida más saludables y reducir los gastos asociados a enfermedades relacionadas con el consumo de estos productos. La dependencia del gobierno en estos impuestos refleja un esfuerzo por mantener la estabilidad financiera, aunque también implica una sensibilidad social, dado que afectan directamente los productos de consumo cotidiano y los precios en el mercado. La visión a largo plazo apunta a consolidar una base tributaria más sólida, equilibrando la recaudación fiscal con políticas de bienestar social.
