El radicalismo bonaerense rechazó sumarse a la alianza electoral debido a la candidatura de Florencio Randazzo, generando tensión interna y cambios en la estrategia electoral.
La dirigencia del radicalismo en la provincia de Buenos Aires resolvió no participar en la alianza electoral Provincias Unidas, principalmente por la candidatura de Florencio Randazzo para la Cámara de Diputados, lo cual generó profundos quiebres internos. La decisión fue comunicada después de que se recusara formalmente la adhesión presentada por el sector liderado por Pablo Domenichini, vinculado a Martín Lousteau, y de la remisión de un requerimiento judicial para impedir la incorporación del partido a la coalición. La postulación de Randazzo, respaldada por el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, y solo apoyada por el segmento Evolución del radicalismo, fue motivo de controversia. La tensión aumentó cuando la convención de contingencia del partido no logró quorum, en medio de la retirada de figuras cercanas a Abad y Fernández. Aunque este rechazo afecta la alianza, las fuentes aseguran que la estrategia electoral de la lista “Somos Buenos Aires” permanece firme para las elecciones de septiembre, adaptándose a estos cambios internos. Es relevante comprender que estas disputas reflejan las complejidades de la política de coaliciones en un escenario electoral cada vez más fragmentado.
