El líder radical mira hacia las provincias y reafirma su postura de no sumar al gobernador bonaerense, mientras busca consolidar su espacio en la oposición.
El gobernador de Santa Fe, Marcelo Pullaro, reafirmó su postura de no formalizar una alianza con el mandatario bonaerense Axel Kicillof, a pesar de que ambos pertenecen a fuerzas políticas distintas en un contexto electoral convulsionado. La resolución llega en un momento en que la oposición busca consolidar frentes políticos que puedan ser competitivos en las próximas elecciones nacionales.
El entorno cercano a Pullaro argumenta que, aunque existe una buena relación en temas de gestión, las diferencias ideológicas y estratégicas hacen inviable un acuerdo político con Kicillof, quien continúa alineado con el kirchnerismo y mantiene una relación cercana con Máximo Kirchner. Además, las internas en el peronismo y las distintas posiciones entre gobernadores complican la posibilidad de un frente unido en la oposición.
El dirigente santafesino ha centrado sus esfuerzos en fortalecer Provincias Unidas, una coalición que agrupa a varios mandatarios provinciales de orientación moderada o anti-peronista, con el objetivo de convertirse en una opción de poder real en territorio bonaerense y nacional. Sin embargo, los resultados electorales recientes muestran que la coalición logró solo un 5% en Buenos Aires, lo que evidencia los desafíos por delante. No obstante, los integrantes de este espacio consideran que el electorado se ha desplazado hacia otras fuerzas, dejando en segundo plano a los tradicionales partidos políticos.
El contexto actual resalta la dificultad para la oposición de definir un frente común sólido, mientras que Pullaro apuesta por una estrategia que priorice la consolidación y diferenciación en un escenario donde el juego político aún está abierto a varias interpretaciones y movimientos.
