El bloqueo de rutas y toma de aduanas buscan presionar al gobierno por apoyar a pequeños productores y mejorar condiciones del sector agrícola y de transporte.
El próximo lunes 24 de noviembre, se realizará un paro nacional que contempla bloqueos en carreteras y la toma de aduanas en puntos estratégicos del país, como una medida de presión de productores agrícolas y transportistas. La movilización busca exigir al gobierno una atención prioritaria a sus demandas, que incluyen aumentar los precios mínimos de productos como maíz, trigo y sorgo, así como reactivar subsidios para combustibles y fertilizantes indispensables para el sector agropecuario.
Además, los convocantes demandan mayor inversión en infraestructura vial y en la recuperación de pequeños y medianos productores, quienes enfrentan una competencia desigual ante las grandes corporaciones y las políticas de importación que consideran desfavorables para el mercado nacional. Participan aproximadamente medio millón de agricultores en diversas regiones, acompañados por transportistas que mediante bloqueos buscan fortalecer su bargaining power ante las autoridades.
Este tipo de protestas, que ya llevan varias semanas en entidades como Jalisco, Guanajuato y Michoacán, reflejan una tensión acumulada por las dificultades económicas del sector y la percepción de falta de apoyo estatal. La estratégica participación de los sectores en estos bloqueos puede generar retrasos importantes en el tránsito y afectar la logística de distribución de mercancías en varias regiones del país, causando impacto en la economía local y nacional.
Ahora, el movimiento amplía su acción con la intención de llamar la atención del gobierno federal y de la mandataria Claudia Sheinbaum, en busca de una mesa de diálogo que atienda sus reclamos en un contexto de creciente inquietud por la crisis agrícola y de transporte en México.
