Un fenómeno de El Niño en expansión se espera que influya significativamente en la próxima temporada de huracanes del Atlántico, reduciendo su impacto aunque no eliminando totalmente la posibilidad de tormentas severas. Meteorólogos han destacado un 55% de probabilidad de que la actividad sea inferior al promedio.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) ha indicado que se podrían formar entre ocho y 14 tormentas con nombre, de las cuales de tres a seis podrían convertirse en huracanes y hasta tres alcanzar categorías mayores. Este pronóstico es inferior a una temporada típica, que cuenta con un promedio de 14 tormentas y siete huracanes.
Además de la NOAA, otras entidades académicas y privadas también consideran que esta temporada será menos activa. Por ejemplo, la Universidad Estatal de Colorado anticipa que será la más baja desde el 2015. La actividad se puede ajustar a la baja, especialmente en meses como junio, según los análisis de expertos.
El calentamiento cíclico del Océano Pacífico central, conocido como El Niño, interfiere con la formación de tormentas en el Atlántico. Este año tiene un 98% de probabilidad de que se desarrolle un El Niño fuerte, lo que normalmente se asocia con menos actividad ciclónica en la región. Sin embargo, cuando las tormentas logran convertirse en huracanes, están menos afectadas por las condiciones adversas.
Aunque se prevé una temporada menos activa, los meteorólogos advierten que incluso un solo huracán puede causar graves daños. Es esencial estar preparados, ya que recientes estadísticas indican que la formación de ciclones también está correlacionada con un incremento en los daños económicos a nivel mundial.
Con información de latimes.com

