Nueva York, Estados Unidos. – El Centro de Detención Metropolitano de Nueva York (MDC) es una prisión federal con una larga historia de albergar a figuras prominentes del crimen y la política, tanto a nivel internacional como nacional. Recientemente, se ha destacado por ser el lugar de reclusión de Ismael ‘El Mayo’ Zambada García, presunto líder del Cartel de Sinaloa, quien aguarda juicio por cargos de asesinato y narcotráfico. Esta instalación, ubicada en Brooklyn, ha sido descrita por algunos de sus internos como un “infierno en la Tierra” debido a las duras condiciones de vida y a las denuncias sobre la escasez de personal y la delincuencia interna.
El MDC, que acoge a aproximadamente 1.200 reclusos a la espera de ser juzgados en tribunales federales, ha sido la prisión de personajes de alto perfil como Joaquín “El Chapo” Guzmán, el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, y el rapero Sean ‘Diddy’ Combs. La británica Ghislaine Maxwell, socia de Jeffrey Epstein, calificó las condiciones como “inhumanas, crueles y degradantes”, comparando su celda con la del personaje ficticio Hannibal Lecter.
Otro caso notable es el del exsecretario mexicano de Seguridad Pública, Genaro García Luna, quien, según su defensa, presenció homicidios y apuñalamientos dentro de las instalaciones. En 2024, Luigi Mangione, acusado del asesinato del CEO de UnitedHealthcare, también ingresó a esta prisión, coincidiendo con la estancia de Sean “Diddy” Combs. Michael Cohen, exasesor de Donald Trump, describió su experiencia en 2020, destacando las precarias condiciones de las celdas y la falta de acceso a libros en las primeras etapas de reclusión.
Las condiciones en el MDC han sido objeto de controversia en varias ocasiones. En 2019, una protesta de reclusos evidenció la falta de electricidad y calefacción durante días, incluso con temperaturas bajo cero. Las denuncias de abogados sobre la ausencia de servicios médicos y la precariedad generalizada llevaron a una investigación del Departamento de Justicia sobre los planes de contingencia de la Oficina de Prisiones. Como resultado, los reclusos presentaron una demanda colectiva que culminó con una indemnización de aproximadamente diez millones de dólares para 1.600 internos afectados por el frío y las condiciones inhumanas.
