Chihuahua, Chihuahua. – Al cierre de cada año, surge la oportunidad de introspección. Expertos y reflexiones personales proponen cuestionamientos para evaluar el año que concluye y planificar el que inicia, con el objetivo de cultivar una mayor felicidad y bienestar.
La autora Kandi Wiens sugiere ir más allá de una simple lista de logros, invitando a recordar los “momentos reales” que dotaron de significado al año. Estos pueden ser desde conversaciones transformadoras hasta instantes de calma inesperada o desafíos que resultaron ser más significativos de lo aparente.
La reflexión sobre las interacciones personales se destaca. Un ejemplo compartido narra cómo el tiempo compartido con un padre durante las visitas médicas semanales de la madre, incluyendo la experimentación culinaria y charlas cotidianas, se convirtió en un ritual gratificante que aportó alegría al año.
Filósofos y psicólogos ofrecen herramientas para enfocar esta reflexión. Valerie Tiberius, de la Universidad de Minnesota, propone preguntarse cuándo se experimentó la mayor alegría y despreocupación, sugiriendo que identificar estos momentos y lugares puede guiar la asignación del tiempo futuro. Por su parte, la psicóloga Deepika Chopra enfatiza la importancia de analizar qué actividades y relaciones brindaron energía y cuáles la drenaron, como base para planificar un año con energía más positiva.
Se resalta también la capacidad humana de superar la adversidad. Chopra sugiere recordar momentos en los que se enfrentaron desafíos que parecían imposibles, ya que estas experiencias son pruebas de resiliencia y fortalecen la autoeficacia, la creencia en la propia capacidad para superar obstáculos futuros.
El hábito, más que la novedad, es otro eje de reflexión. Anil Chacko, de la NYU Steinhardt, aconseja identificar hábitos positivos que se practican de forma inconsistente y enfocarse en hacerlos más regulares, como dar paseos después de cenar para mejorar la salud.
Dejar ir lo incontrolable es presentado como una estrategia clave para reducir la carga mental. Chopra señala que, si bien se puede actuar con integridad, no se puede controlar la interpretación o respuesta de los demás. Aceptar esto libera energía mental y emocional.
Finalmente, el perdón se aborda como un acto liberador. Anthony Chambers, de la Universidad Northwestern, explica que perdonar no es olvidar, sino una elección para no permitir que el pasado dicte las emociones presentes, promoviendo así la salud mental y una sensación de libertad para el futuro.
