Polonia revisa cuidadosamente su programa Orka, que implica la compra de tres submarinos modernos para reemplazar sus viejas unidades heredadas de la era soviética. Inicialmente, el modelo preferido era el A26 Blekinge de Saab, pero la situación ha cambiado desde que Varsovia eligió a Suecia como su socio preferente en noviembre de 2025.
La decisión va más allá de una simple adquisición naval, ya que el país busca operar de forma discreta en el Mar Báltico y mejorar su capacidad de ataque en un contexto geopolítico complicado, marcado por la influencia rusa y el ingreso de Suecia y Finlandia en la OTAN. El programa es vital para la seguridad polaca.
Tres factores influyen en la indecisión polaca: calendario de entregas, integración de misiles y garantías industriales ofrecidas. Si Saab no presenta una oferta convincente, otras naciones europeas como Francia, Alemania y España podrían retomar la conversación sobre el suministro de submarinos, poniéndose en competencia con el fabricante sueco.
Uno de los mayores inconvenientes del A26 Blekinge es que aún no está operativo en la Marina de Suecia, con entregas retrasadas que podrían extenderse hasta 2028. Este retraso presenta un riesgo significativo para Polonia, que necesita submarinos de manera urgente. Además, aunque Saab resalta las ventajas del A26 en entornos de aguas poco profundas, Varsovia busca una plataforma con capacidad de ataque a tierra desde el mar.
La situación en el Báltico ha elevado la necesidad de submarinos adecuados, especialmente en un momento en que la OTAN ha implementado estrategias de defensa ante amenazas rusas. Polonia ha evidenciado su preocupación por la seguridad al enfrentar incidentes como la maniobra de un barco ruso cerca de sus cables energéticos. Así, la urgencia por adquirir submarinos efectivos es clara, dejando a Saab en una posición complicada.
La industria española, aunque menos destacada, presenta un argumento sólido: transferencia tecnológica y un programa submarino propio en desarrollo. Mientras tanto, la preocupación por las exigencias polacas pone presión sobre Saab para cumplir con requisitos específicos antes de la firma del contrato. Con cada día que pasa, el margen de maniobra para convencer a Polonia se reduce.
Con información de larazon.es

