La decisión de reestructurar la deuda con emisión y plazos extendidos generó alarmas en los mercados financieros y aumentó el riesgo país.
Las autoridades económicas tomaron una decisión disruptiva que altera la estabilidad financiera del país. La intervención en la deuda del Banco Central consistió en reemplazar los títulos vencidos con nuevos instrumentos de mayor plazo, generando una mayor carga de intereses y un incremento en la emisión monetaria. Esta medida, conocida como “roll over de facto”, implica emitir nueva deuda para pagar compromisos anteriores, lo que aumenta la incertidumbre en los mercados. La operación ocurrió justo cuando vencían 14 billones de pesos en total, de los cuales cinco billones estaban en manos del Banco Central. El resultado fue un impacto negativo en las cotizaciones bursátiles y un aumento en las cotizaciones del dólar. Analistas señalan que esta estrategia refleja una situación de desesperación por gestionar las crecientes obligaciones de vencimiento y que, de continuar, podría profundizar la inestabilidad económica. El riesgo país superó los 800 puntos básicos, mientras los mercados reaccionaron con fuertes caídas y ajustes en bonos y acciones, evidenciando la preocupación de los inversionistas sobre la sostenibilidad fiscal y monetaria del país. La estrategia parece priorizar el corto plazo en medio de una crisis que requiere soluciones estructurales.
