Agentes exigen justicia y destitución de mandos tras ser víctimas de violencia durante la conmemoración del aniversario de Tlatelolco. Un grupo de oficiales de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México salió a las calles para expresar su rechazo a las agresiones sufridas durante la marcha por el aniversario de la masacre de Tlatelolco. La protesta recorrió avenidas principales desde el Zócalo hacia San Antonio Abad y Viaducto Miguel Alemán, donde los agentes solicitaron acciones concretas contra quienes perpetraron ataques violentos contra ellos. El 2 de octubre, aproximadamente 500 policías encargados de la vigilancia en la Plaza de la Constitución enfrentaron agresiones de actores encapuchados del llamado Bloque Negro, que arrojaron objetos peligrosos y lanzaron bombas molotov. El enfrentamiento dejó a cerca de 100 agentes heridos y hospitalizados, entre ellos una policía con quemaduras severas, uno en terapia intensiva y otros con lesiones diversas, resaltando la gravedad de la violencia que enfrentaron. En respuesta, los policías manifestaron en las inmediaciones del Palacio Nacional su inconformidad, exigiendo la destitución de jefes y responsables que no anticiparon la magnitud del riesgo ni actuaron para prevenir los ataques. La protesta incluyó consignas por el respeto a los derechos del cuerpo policial y demandas de cambios en la estrategia de seguridad durante manifestaciones. Las autoridades locales ofrecieron presentar un protocolo de actuación para futuras movilizaciones y acordaron futuras mesas de diálogo, cuya próxima reunión está prevista para mediados de octubre. Por su parte, la jefa de Gobierno anunció un bono para los agentes afectados, medida que generó opiniones divididas en las redes sociales, especialmente entre los propios uniformados. Este incidente refleja la vulnerabilidad y los riesgos que enfrentan los oficiales en protestas que, en muchos casos, terminan en enfrentamientos violentos, poniendo en evidencia la necesida
