La región presenta avances en reducción de pobreza, aunque persiste la desigualdad y desafíos económicos para 2025. En 2024, aproximadamente 162 millones de personas en América Latina y el Caribe enfrentaron condiciones de pobreza monetaria, cifra que representa una disminución significativa respecto al año anterior y marca el nivel más bajo desde que se llevan registros comparables. Este avance se atribuye en gran medida a los cambios positivos en países como México y, en menor medida, Brasil, según informes de organismos especializados. Sin embargo, la reducción en la pobreza extrema, que afectó a cerca del 9,8% de la población, aún muestra brechas existentes en comparación con las cifras de 2014, cuando se lograron los niveles más bajos en tres décadas. La pobreza multidimensional, que abarca aspectos como vivienda y acceso a servicios básicos, también experimentó una notable mejora, bajando del 34,4% en 2014 al 20,9% en 2024. No obstante, la región sigue enfrentando un alto nivel de desigualdad económica, con el ingreso concentrado en las élites más acaudaladas, y el crecimiento económico proyectado para 2025 será modesto, limitando las perspectivas de mayor avance social. Expertos recomiendan fortalecer las políticas de igualdad en educación, empleo y género para continuar la reducción de la inequidad, y sostener la tendencia de crecimiento.
