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La plantilla del SAT se desploma en dos años por recortes y carga laboral

La plantilla del SAT se ha reducido en más de 7,500 plazas en dos años, generando sobrecarga en empleados y reflejando el fortalecimiento en la recaudación fiscal.

Por Redacción1 min de lectura
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La reducción de plazas y el aumento de carga en el SAT generan agotamiento entre empleados, mientras aumenta la recaudación fiscal.

En los últimos dos años, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) ha experimentado una significativa disminución en su plantilla laboral, reflejada en un descenso de más de 7,500 plazas desde 2020, año en que se registraron 32,221 puestos. La reducción se atribuye principalmente a recortes en el personal y a renuncias provocadas por una carga de trabajo cada vez mayor y condiciones laborales adversas. Datos oficiales muestran que, a junio de este año, el total de plazas disponibles se había reducido a 24,800.

Este proceso ha generado un ambiente de desgaste entre los empleados, quienes enfrentan jornadasextensas y una sobrecarga de tareas sin la compensación adecuada. La situación llevó a que en octubre se realizara un paro simbólico en varias oficinas del país, donde trabajadores exigieron mejores condiciones laborales, incluyendo una actualización salarial acorde a la inflación y reconocimiento por la carga adicional de trabajo. La tensión se produce en medio de una campaña de alta recaudación fiscal, impulsada por esfuerzos contra la evasión y el contrabando, que en enero-septiembre superó en 470,000 millones de pesos las metas establecidas.

El gobierno enfrenta también inquietudes relacionadas con el clima laboral en algunas sedes, por lo que se han iniciado mesas de diálogo para mejorar las condiciones y garantizar la continuidad de los servicios. Analistas indican que la presión por incrementar ingresos fiscales en un contexto de menor producción petrolera hace que la labor en el SAT sea más desafiante, afectando tanto la eficiencia del organismo como la estabilidad de sus empleados.

Es importante entender que la cuestión no solo refleja un proceso de ajuste en la estructura laboral, sino también los retos que enfrenta la administración tributaria en un entorno económico complejo, donde el balance entre recursos humanos y metas de recaudación resulta crucial para el funcionamiento del Estado.

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