Este hallazgo transforma nuestra comprensión del arte prehistórico y la presencia humana.
Investigadores de Indonesia y Australia descubrieron la pintura rupestre más antigua del mundo, con una antigüedad de 67,800 años. Ubicadas en la cueva Liang Metanduno de la isla de Muna, estas huellas de manos redefinen el origen del arte humano. La técnica implicaba soplar pigmento sobre una mano apoyada en la roca.
Un análisis de costras minerales permitió datar las imágenes. Este hallazgo supera por más de 15,000 años otras pinturas prehistóricas previamente conocidas. Además, sugiere que la creación artística en la región es mucho más antigua de lo que se pensaba, aportando evidencia sobre la llegada de humanos a Australia.

