La gestión municipal responde a las filtraciones con cambios en controles de efectivo y realiza investigaciones, mientras la oposición exige mayor transparencia.
En Pinamar, la revelación de videos que muestran a Norma Watson, ex tesorera municipal, tomando cerca de 7 millones de pesos de su oficina generó un intenso debate político. Las grabaciones, que datan de principios de año, fueron difundidas recientemente, provocando la destitución de la funcionaria y el inicio de auditorías internas por parte del municipio. La administración local, encabezada por el intendente Juan Ibarguren, afirmó que se entregaron todas las pruebas a la justicia y que se implementaron medidas para eliminar el manejo de efectivo en la gestión pública, además de solicitar una pericia contable para esclarecer los hechos. Sin embargo, sectores de la oposición peronista sospechan que la cantidad de fondos sustraídos puede ser mayor y que las investigaciones deben profundizarse. La oposición planea presentar nuevas solicitudes en el Concejo para ampliar los rastreos y determinar si hubo una acción coordinada detrás del robo. La polémica refleja la necesidad de reforzar los controles y la transparencia en la administración pública local, en un contexto de final de mandato en el que el municipio busca responder a las expectativas ciudadanas y recuperar la confianza.
