El mercado cambiario atento a datos económicos clave que podrían influir en la tendencia del peso en medio de señales de cautela y riesgos geopolíticos. El peso mexicano abrió la jornada con una cotización de aproximadamente 18.30 unidades por dólar, en un contexto de estabilidad relativa pero con expectativas centradas en la publicación del dato de inversión fija bruta de septiembre. Este indicador resulta fundamental para entender la salud económica del país, ya que una revisión positiva podría señalar una posible recuperación del crecimiento. En el mercado, las proyecciones apuntan a una contracción en la inversión, aunque menos severa que en meses previos, lo cual podría indicar que la economía está cerca de estabilizarse si los resultados son menos desfavorables de lo esperado. Este escenario beneficiaría al peso y fortalecería las perspectivas del mercado, especialmente si se confirma que sectores como el nearshoring continúan impulsando la actividad en ciertas industrias. Por otro lado, indicadores recientes reflejan un ambiente de cautela: la confianza en la manufactura cayó a niveles bajos en siete meses, mientras que la inversión extranjera en el sector automotriz experimentó una disminución significativa en el tercer trimestre, tras la entrada en vigor del T-MEC. También, las remesas registraron una caída, lo cual puede afectar el consumo interno en los próximos meses. Aunque las perspectivas oficiales mantienen un crecimiento moderado para 2026, el escenario actual plantea incertidumbres relacionadas con el entorno externo y las políticas internas. El panorama político y geopolítico añade presión adicional. La presentación de nuevos programas sociales y las tensiones en torno a la revisión del T-MEC en Estados Unidos, junto con las advertencias relacionadas con el tráfico de drogas, incrementan la volatilidad en los mercados financieros. La cotización del peso al inicio de la sesión refleja cierta estabilidad, aunque dependerá en gran medida de los datos
