Los apoyos a Pemex en 2025 provocan un profundo impacto en el presupuesto del gobierno, afectando diversas dependencias y ampliando el déficit fiscal.
En el transcurso de los primeros diez meses de 2025, las transferencias extraordinarias destinadas a Petróleos Mexicanos (Pemex) han generado un déficit de aproximadamente 284 mil millones de pesos en las finanzas federales, reflejando una pérdida significativa en los ingresos del gobierno. Este monto equivale a casi cinco veces el presupuesto destinado a la Secretaría de Salud en el mismo periodo y ha tenido repercusiones concretas en diversos órganos gubernamentales, obligando a ajustes en sus operaciones.
El análisis revela que, aunque Pemex aportó 204 mil millones de pesos en ingresos, recibió transferencias por un monto cercano a 386 mil millones, lo que dejó un saldo negativo de 182 mil millones en su contribución neta. La situación es aún más compleja al considerar que los ingresos previstos por concepto de petróleo para octubre superaban en 417 mil millones de pesos la meta establecida, debido a los apoyos adicionales otorgados a la petrolera.
Pese a que los ingresos fiscales totales aumentaron en 8%, impulsados en gran parte por una mayor recaudación tributaria y ciertos ingresos no petroleros que crecieron un 16.4%, estos resultados no fueron suficientes para mitigar la pérdida petrolera. Como consecuencia, varias secretarías del gobierno han sufrido recortes: la Secretaría de Salud reportó un subejercicio del 26%, mientras que infraestructura y medio ambiente enfrentaron caídas en su gasto cercano al 30%. La única excepción fue la Secretaría de Energía, cuyo gasto se elevó en un 181%, reflejando los apoyos adicionales a Pemex.
Por otro lado, los ingresos del gobierno, excluyendo Pemex, la Comisión Federal de Electricidad y los institutos de salud, mostraron un crecimiento del 8%, alcanzando los 5 billones de pesos. La mayor parte de estos recursos provino de la recaudación tributaria, que creció un 6.1%, destacando una política de fiscalización más estricta en medio de un contexto económico que presenta retos para la recaudación tradicional.
Este desequilibrio resalta los desafíos que enfrenta la administración pública para mantener la estabilidad fiscal ante el incremento en apoyos a Pemex, una situación que obliga a replantear las estrategias de financiamiento y gasto en los próximos años.
