Durante los primeros seis meses de 2025, el gasto federalizado en México, que comprende las transferencias del gobierno central a los estados y municipios, alcanzó aproximadamente 1.4 billones de pesos. Este monto refleja una disminución del 0.6% en comparación con el mismo periodo del año anterior al ajustar por inflación, aunque en términos nominales, las transferencias crecieron debido a una mayor recaudación federal. Sin embargo, la mayor parte de los recursos destinados a las entidades en ese periodo experimentó decrementos, coincidiendo con una desaceleración en su actividad económica, que afecta la recaudación local y la distribución de fondos.
Entre los estados, Hidalgo fue el que sufrió la caída más significativa, con un descenso del 8.3% en su gasto federalizado durante la primera mitad de 2025. En contraste, Coahuila reportó un incremento del 10.8%, convirtiéndose en el estado con mayor aumento en sus recursos federales en ese periodo. Por su parte, Chihuahua mostró una baja del 0.7%, cercano al promedio nacional, aun cuando en 2024 había registrado un crecimiento del 1.5%. La tendencia a la baja en las transferencias públicas refleja un contexto de menor dinamismo económico en varias regiones, lo que puede complicar la gestión de servicios públicos y proyectos de desarrollo en las administraciones locales.
Este escenario pone de manifiesto los desafíos fiscales que enfrentan los municipios y estados, en un marco donde la recaudación y la distribución de recursos federales son cruciales para la inversión y el bienestar social. La reducción en las participaciones federales puede afectar la ejecución de programas sociales y obras públicas, incrementando la presión sobre los presupuestos locales y la búsqueda de nuevas vías de financiamiento.
