Las autoridades capitalinas identifican y perfilan a los involucrados en incidentes violentos durante la protesta liderada por la generación Z, destacando abusos y uso excesivo de fuerza.
En un operativo que buscaba mantener el orden durante la protesta del pasado 15 de noviembre en la Ciudad de México, las autoridades detuvieron a ocho personas acusadas de golpear a policías que vigilaban la manifestación. La movilización, convocada por la generación Z, estuvo marcada por enfrentamientos, la caída de vallas frente a Palacio Nacional y actos de violencia en el Zócalo capitalino.
Tras analizar videos y evidencias, las investigaciones señalan que los incidentes estuvieron protagonizados por múltiples individuos, entre ellos dos mujeres y seis hombres, quienes enfrentan cargos que incluyen tentativa de homicidio, resistencia de particulares, lesiones y robo con violencia. Entre los detenidos, algunos presentaban lesiones evidentes, y se reportaron 60 policías lesionados, muchos de los cuales recibieron atención médica, mientras otros fueron hospitalizados.
Los enfrentamientos fueron objeto de análisis interno en las fuerzas policiales, con investigaciones abiertas por posibles excesos y uso desproporcionado de la fuerza. Reportes oficiales indican que algunos agentes fueron suspendidos temporalmente, y que se revisa la utilización de extintores y gases en las acciones policiales, buscando esclarecer si se incurrió en violaciones a los protocolos.
Este evento ha generado rechazo de diferentes colectivos que expresaron que las protestas fueron pacíficas y que la violencia fue provocada por ciertos grupos que aprovecharon la situación. Además, líderes sociales y activistas han advertido que las aparentes distorsiones de los hechos podrían intensificar la movilización social en futuras manifestaciones, reflejando la creciente tensión entre las autoridades y la ciudadanía.
