Desde su desaparición en 2017, la familia de la menor sigue luchando por encontrarla, enfrentando obstáculos legales y sociales en la búsqueda de justicia.
Hace más de un lustro, la desaparición de Alondra Nolasco Corpus conmocionó a la comunidad de la colonia Vistas del Norte en Monterrey. La menor, de solo nueve años, fue vista por última vez en su vivienda ubicada en la calle Río Horcones el 18 de septiembre de 2017, cuando aún no cumplía los diez años. La noche en que desapareció, dormía en su cama bajo la vigilancia de sus hermanos, en un día que marcó un capítulo oscuro en la historia familiar.
El principal sospechoso, Ramiro Córdova Cárdenas, abuelastro de la niña, intentó evadir la justicia mediante un amparo legal y posteriormente desapareció, sin haber sido detenido hasta la fecha. La familia, afectada tras la pérdida de Jessica Corpus, madre de Alondra, ha mantenido su lucha por localizarla y obtener justicia, enfrentando diversas dificultades legales y de investigación. Se describe que la criatura tiene un lunar en el lado izquierdo del cuello y vestía en el momento de su desaparición mallas azul rey y una blusa verde de manga larga, detalles que ayudan en su búsqueda. La desaparición de Alondra ha motivado campañas locales y una mayor conciencia sobre la protección infantil en la región.
El caso de Alondra ejemplifica los desafíos que enfrentan las instituciones y las familias en la búsqueda de menores desaparecidos. La importancia de mantener la atención en estos casos radica en la necesidad de reforzar los mecanismos de protección y justicia, así como en el compromiso social para garantizar la seguridad de los niños en la comunidad.
