El salario mínimo ha aumentado más del 250% en los últimos ocho años, mejorando el poder adquisitivo, aunque mantiene diferencias regionales.
En 2018, el salario mínimo en México era de 88 pesos diarios, un monto que en la actualidad representa una menor capacidad de compra debido a la inflación acumulada en el país. A lo largo de los últimos ocho años, este ingreso ha experimentado una serie de aumentos significativos, superando el 9% anual en varias ocasiones y alcanzando en 2024 los 315.04 pesos para la mayoría de las regiones, excluyendo la zona fronteriza.
Este incremento ha sido acompañado por esfuerzos institucionales para mejorar las condiciones de los trabajadores, aunque el poder adquisitivo de la fórmula inicial de 2018 ahora se traduce en aproximadamente 124 pesos, según datos oficiales. En comparación, la actual cifra de 315 pesos equivale a un aumento del 154% en términos de capacidad de compra, reflejando un esfuerzo sostenido por parte de las autoridades para cerrar brechas y aliviar la presión sobre los ingresos más bajos.
El desarrollo económico y social de México indica que, pese a las cifras positivas, la región fronteriza mantiene un ajuste menor en sus salarios, con un alza prevista del 5% para 2026, elevando el ingreso diario de 419.88 a 440.87 pesos. La tendencia busca continuar equilibrando las condiciones laborales en todo el territorio nacional.
Este proceso de incremento en el salario mínimo es considerado un elemento clave para reducir la desigualdad y mejorar las condiciones de vida de la población que trabaja en sectores de bajos ingresos, generando un impacto directo en el consumo y el desarrollo económico sostenido.
