La ciudad de Nueva York ha endurecido las sanciones contra los ruidos molestos, con multas que alcanzan los $2,500. Desde abril, el Departamento de Protección Ambiental ha implementado un sistema de monitoreo más robusto, incluyendo cámaras y sensores acústicos que buscan controlar el volumen de ruidos en diversas áreas.
Este sistema no es nuevo, ya que funciona desde 2021 y ha permitido a la ciudad emitir más de 1,600 infracciones, generando casi $2,000 millones en multas. Los dispositivos son altamente sensibles y están estratégicamente ubicados para captar y registrar sonidos en lugares críticos, lo que facilita la detección de infracciones.
Los vehículos que excedan los 85 decibelios serán objeto de sanciones. Un micrófono captura el audio, mientras que una cámara toma una imagen de la matrícula y graba la infracción. El registro de estas violaciones es evaluado por el DEP, que toma decisiones sobre las multas a aplicar.
La regulación también se extiende a proyectos de construcción mayores de 200,000 pies cuadrados, los cuales deben tener sistemas de monitoreo continuo si operan fuera del horario permitido. Esto responde a un creciente reconocimiento de que el ruido es un problema de salud pública, vinculado a trastornos del sueño y estrés elevado.
Desde la implementación de estas medidas, las quejas por ruido han aumentado significativamente, con más de 636,000 denuncias en 2025, de las cuales la mayoría se relacionaron con viviendas. Las modificaciones vigentes desde abril han establecido nuevos protocols, incluyendo la instalación de dispositivos de monitoreo continuo cerca de zonas residenciales.
Con información de clarin.com

