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Nueva Ley de Aguas no modifica su esencia, advierten expertos

La reciente modificación a la Ley de Aguas mantiene aspectos problemáticos para los productores y la certeza jurídica en el uso del recurso en México.

Por Redacción1 min de lectura
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A pesar de cambios recientes, analistas señalan que la regulación mantiene riesgos para productores y la certeza jurídica en el uso del recurso hídrico. La reciente modificación a la Ley de Aguas en México ha generado debate entre expertos y productores agrícolas, quienes argumentan que los cambios no alteran el núcleo de la legislación. Aunque se incorporaron aspectos como la herencia de concesiones y medidas para proteger a comunidades agrícolas, las preocupaciones persisten debido a la sustitución de las transmisiones automáticas por un sistema de reasignaciones más burocrático. Este modelo puede generar incertidumbre y afectar la certeza jurídica que por décadas garantizó a los agricultores la gestión de sus recursos hídricos. Además, se mantiene la tendencia a criminalizar a los productores que realizan acciones para optimizar el uso del agua. La reincorporación de sanciones por obras como presas pequeñas o acciones de recarga de acuíferos ha sido vista como una restricción injusta para quienes cumplen con las mejores prácticas de gestión hídrica. La perspectiva de los expertos indica que estas modificaciones pueden perpetuar un ambiente de incertidumbre y dificultar la sostenibilidad agrícola y la protección del recurso vital. La legislación en agua reviste una importancia fundamental en la gestión sustentable del recurso más escaso en el país. La certeza jurídica, la protección a los productores y la protección del acuífero son elementos clave para garantizar un manejo eficiente y equilibrado del agua en medio de los desafíos del cambio climático y el crecimiento poblacional. En este contexto, la comunidad agrícola y las instituciones regulatorias deben continuar evaluando las implicaciones de las reformas para asegurar que las políticas públicas fomenten un uso equitativo, responsable y sostenible del recurso, sin penalizar a quienes cumplen con las normativas.

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