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Nostalgia por los Días de Campo: Un Reflejo de la Vida Moderna

Una reflexión sobre la transformación de los días de campo en la era moderna, marcada por la nostalgia, el cuidado de adultos mayores y las realidades sociales y políticas actuales.

Por Redacción2 min de lectura
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Ciudad de México. – La vida moderna, marcada por la violencia y las exigencias del neoliberalismo, ha transformado la sencilla práctica de los días de campo en un recuerdo nostálgico. La autora reflexiona sobre cómo la seguridad y la disponibilidad de tiempo, elementos esenciales para disfrutar de estas actividades al aire libre, se han visto mermadas en la actualidad.

La tarea del cuidado de adultos mayores, históricamente asumida por mujeres, se presenta como un desafío arduo que demanda atención constante en todos los aspectos: salud, alimentación, ocio y bienestar emocional. A pesar de las dificultades, estos momentos compartidos con la madre, quien conserva vívidos recuerdos de tiempos pasados, ofrecen instantes de encanto y conexión.

Los días de campo de antaño evocan una época donde la exploración y la sencillez eran protagonistas. Familias con recursos limitados encontraban alegría en actividades al aire libre, utilizando la naturaleza como lienzo para crear memorias. La autora recuerda cómo el simple acto de desplegar un mantel marcaba el inicio de un descanso reparador, una pausa en la rutina que culminaba excursiones a lugares como el río Meoqui en Chihuahua, o parajes montañosos.

Sin embargo, la realidad actual presenta un panorama distinto. La violencia asociada a la guerra contra el narcotráfico y la vorágine del neoliberalismo han erosionado tanto el espacio como el tiempo para estas actividades. Realizar un día de campo en carreteras mexicanas se ha convertido en un acto de alto riesgo, mientras que las zonas de descanso en otros países, aunque seguras, carecen de la espontaneidad de antaño. La violencia y la crisis climática han sembrado un temor que alcanza incluso a los fenómenos naturales.

La noción de “día de campo” se ha adaptado a nuevos escenarios, como parques citadinos. Aunque estos espacios ofrecen breves respiros en la vida acelerada, también han sido escenarios literarios de crímenes y desolación, como se retrata en obras de Julio Cortázar y Leila Slimani, quienes exploran la dualidad de estos lugares.

A pesar de los cambios, la autora y su madre han encontrado una forma de revivir la tradición de los días de campo en los parques de la ciudad. Lo que comenzó como una simple caminata se ha transformado en un retorno a la rutina de compartir alimentos y disfrutar del tiempo juntas, desechando las excusas y abrazando la paz y el gozo que estos momentos brindan. La esperanza de que el 2026 traiga consigo más de estos días de campo resuena como un deseo de resistencia y disfrute en medio de las adversidades.

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